Las Pymes y el camino hacia la sostenibilidad

El universo de una pyme es muy diferente al de las grandes corporaciones en muchos aspectos, pero está claro que hay áreas en las que la distancia entre ambas aumenta, y mucho.

Todos tenemos en mente algo en concreto, pero, seguro, que a muchos nos habrá venido a la cabeza todo lo relativo a los criterios ESG.

El acrónimo E.S.G. hace referencia a las palabras E-Environment, S-Social, G-Government, centrado en:

  • Environment (Medioambiente): La, cada vez, mayor preocupación por la conservación del medioambiente, el uso eficiente de los recursos, la correcta gestión de los residuos y la reducción de emisiones por gases de efecto invernadero.
  • Social: Las condiciones laborales, la inclusión, reconocimiento de la diversidad y la aportación de la empresa a la comunidad.
  • Gobernanza (Governance): La defensa de la transparencia, la ética empresarial y la lucha contra la corrupción, entre otras tareas.

El término fue utilizado por primera vez en el Pacto Mundial de las Naciones Unidas en 2004, siendo la consecuencia de un largo camino de sensibilidad a toda la información no financiera de las empresas.

Un largo camino desde los años 70, a partir del concepto de la Inversión Socialmente Responsable y su evolución hacia la Responsabilidad Social Corporativa, partiendo de posiciones más relacionadas con la conservación del medioambiente, hasta incluir un abanico mayor de cuestiones de origen social y de gobernanza empresarial.

De ahí a su inclusión en los Objetivos de Desarrollo Sostenible de Naciones Unidas en 2015 dentro del marco de la Agenda 2030, lo que, de alguna manera, le hace dejar de ser considerado como un punto marginal y ser tenido en cuenta de una forma mucho más palpable y, sobre todo, medible.

La energía eólica como referencia en buenas prácticas medioambientales.

El uso de energías renovables como referencia en buenas prácticas medioambientales.

Por tanto, en los próximos años, la inquietud por todo lo relacionado con el cambio climático y las cuestiones sociales, debe estar incluida en la estrategia de cualquier empresa, independientemente de su tamaño o sector.

Teniendo clara toda esta evolución, ¿qué beneficio directo puede obtener una empresa, tanto para su negocio como para su competitividad?, ¿qué ROI obtiene con todo ello?, ¿cómo se supone que debo empezar y por dónde?

Como punto de partida, deberíamos hablar de las barreras de entrada, dado que el contexto de las empresas no ayuda a esfuerzos suplementarios, teniendo en cuenta la limitación de recursos con los que se suele trabajar, tanto temporales como financieros.

Este punto es algo que nadie debe olvidar.

Las medidas ESG requieren un esfuerzo inicial, con el coste inicial de su implantación, así como de su mantenimiento a lo largo del tiempo y con la necesidad de disponer de personal interno formado y especializado.

A ello hay que añadir que es una temática muy amplia y compleja, que implica a muchas áreas dentro de la empresa y donde la implementación casi se tiene que hacer ad hoc.

Por otro lado, apostar por la sostenibilidad en una pyme debe enfocarse como una inversión, una visión estratégica.

Dicha visión, inicialmente será un factor de diferenciación que le proporcionará una ventaja competitiva a largo plazo y acabará dando lugar a una tipología de empresa más eficiente y más comprometida.

Todo ello sin hablar del impacto positivo sobre los grupos de interés, ya sean inversores, equipo o incluso consumidores, cuyas preferencias se decantarán siempre por una empresa que proporciona productos o servicios con la responsabilidad en su brújula.

A modo de resumen, y teniendo en cuenta hacia dónde vamos evolucionando como sociedad, poniendo el foco en la responsabilidad 360, vivir de espaldas a todo ello, tanto a nivel individual como empresarial no debería ser una opción.

 

Alejandro Ribas 

Socio de ACFYD ANALISIS, S.L.

AHDA Analytics Insight