Herramientas de análisis financiero para la toma de decisiones estratégicas 

La primera revolución industrial se inicia a partir de 1760 en el Reino Unido de la mano de la máquina de vapor.

El éxodo rural y la consolidación de la burguesía como propietaria del capital y las fábricas provoca la desaparición del sistema feudal para abrir paso a la economía de mercado. 

Este proceso no solo transformó la producción, sino que también originó un cambio profundo en el tejido social, con la configuración de una nueva clase obrera y la aparición de tensiones laborales. 

El aumento del desempleo, la precarización laboral y las duras condiciones en las fábricas motivan protestas contra la mecanización.

También resultaron algunas con oposición violenta, como el ludismo, donde artesanos destruyeron máquinas para proteger sus oficios. 

 A largo plazo, la industrialización multiplicó la variedad de profesiones y la oferta laboral en sectores nuevos. 

La segunda revolución industrial introduce, a mediados del siglo XIX, la producción en serie, acelera la producción, la urbanización, el consumo y la globalización, poniendo a las potencias económicas a competir por mercados.

La alianza entre la investigación científica y la industria dio origen a sectores como la química, la petroquímica, la metalurgia avanzada y las telecomunicaciones.  

También supuso cambios sociales profundos que influyeron en la participación laboral y en la estructura económica global. 

La tercera revolución industrial, también llamada revolución digital o revolución técnico-científica incorpora, a principio de la década de 1970, la computación como principal medio para procesamiento de la información y control en empresas e industrias.

Se forma la sociedad de la información y el conocimiento, donde el acceso y gestión de los datos pasa a ser fundamental. 

Aunque genera mayor desigualdad y precariedad laboral en ciertos sectores y desaparición de empleos rutinarios, también crea nuevos roles técnicos especializados como programadores, ingenieros de sistemas y técnicos de telecomunicaciones.

La Industria 4.0, facilita la creación de fábricas inteligentes donde máquinas y sistemas ciberfísicos se comunican y coordinan automáticamente, mejorando eficiencia y reducción de costos. 

Aunque muchas veces se usa el término IA para englobar tecnologías de este periodo, conviene distinguir entre automatización tradicional y tecnologías basadas en aprendizaje automático avanzado:

  • Software de gestión avanzada: un ERP automatiza y conecta funciones clave como finanzas, recursos humanos, producción, compras, ventas y contabilidad, centralizando la información para eliminar duplicidades y facilitar la toma de decisiones. 
  • Computación en la Nube: proporciona acceso escalable y colaborativo a recursos informáticos y almacenamiento de datos bajo demanda. 
  • Robótica Avanzada (RPA): usa robots de software para automatizar tareas manuales y rutinarias, liberando al personal para tareas analíticas y estratégicas. 
  • Gemelos digitales: son representaciones virtuales en tiempo real de procesos o activos financieros, que simulan y optimizan operaciones críticas para anticipar riesgos y tomar decisiones preventivas. 
  • Realidad Virtual (RV) y la Realidad Aumentada (RA): facilitan nuevas formas de visualizar datos financieros, formación inmersiva y presentaciones interactivas, mejorando la rapidez y precisión en el análisis. 
  • Internet de las Cosas (IoT): conecta dispositivos y máquinas para recopilar datos en tiempo real, permitiendo microdecisiones automáticas y optimizando procesos financieros como aprobaciones de pagos. 
  • Big Data: procesa grandes volúmenes de datos para detectar patrones y apoyar decisiones estratégicas. 

La Inteligencia Artificial, estrella de esta revolución, emplea algoritmos para aprender de cada decisión y resultado y perfeccionar modelos predictivos.

También aprendieron a adaptarse a nuevos escenarios, elevando la calidad y rapidez de la toma de decisiones basada en datos. 

Aunque algunos trabajos repetitivos y administrativos desaparecerán, surgirán otros relacionados con la gestión de datos, la personalización avanzada y la economía digital. 

Es fundamental entender que no basta con acumular datos; es necesario definir claramente qué se busca y cómo se utilizará para garantizar resultados de valor. 

La IA acelera la redefinición del trabajo, la producción y la economía global, con beneficios en eficiencia y calidad, pero también genera retos sociales en empleo y formación.

Esta aceleración es la principal diferencia con respecto al resto de las consideradas revoluciones industriales.

También es uno de los grandes retos en la gestión del cambio, pero ya es una característica innata de una nueva generación que entiende el mundo como una colaboración simbiótica entre hombres y máquinas

A modo de ejemplo, ACFYD Análisis es propietaria de AHDA Analytics Insight, una herramienta intuitiva diseñada para usuarios no técnicos, que facilita el análisis rápido y profundo de gran cantidad de datos. 

Sin embargo, el gran aporte de valor de ACFYD Análisis es la experiencia de sus colaboradores en la búsqueda de eficiencias operativas a través del análisis del dato: tecnología en perfecta connivencia con el conocimiento experto. 

 

David Hernández Romeo

Socio de ACFYD ANALISIS, S.L.

AHDA Analytics Insight