Me gusta que los planes salgan bien
La validación: clave para transformar hallazgos en resultados reales 

Ya es el tercer artículo sobre la auditoría de recuperación y creo que es buen momento para hacer un pit stop y avanzar hacia el último stint con seguridad. 

 

 

Pusimos orden al principio, y dedicamos tiempo a pensar y analizar 

Para después depurar los falsos positivos, comprobar con toda la documentación adicional que encontramos que los resultados obtenidos tras la aplicación de los algoritmos eran consistentes y que no existían alucinaciones.  

También hemos encontrado la causa raíz para poder entender el origen de las incidencias. 

Ahora empezamos el proceso de validación: 

  • Validación interna 
  • Validación externa 

Los resultados de toda auditoría deben siempre contrastarse internamente con el cliente porque: 

  • Corrobora la exactitud de las evidencias y datos recopilados, minimizando malentendidos y errores en las conclusiones del auditor. 
  • Involucra al cliente en la revisión, lo que ayuda a que el área pueda aportar contexto relevante sobre hallazgos específicos. 
  • Facilita el diseño de planes de acción realistas y efectivos, ya que quienes deben implementar las mejoras pueden debatir y priorizar las recomendaciones en función de los recursos y capacidades disponibles. 
  • Favorece una gestión del cambio colaborativa, impulsando la mejora continua y el compromiso de todas las partes involucradas con los resultados de la auditoría. 
  • Aumenta la transparencia y la confianza en el proceso, ya que el cliente ve reflejado su punto de vista, lo que puede reducir resistencias y asegurar una transición efectiva hacia prácticas más sólidas. 

Pero, además, si hablamos de auditoría de recuperación: 

  • Valida la información clave: confirma la exactitud y completitud de la información sobre contratos, garantías y hechos observados. 
  • Previene disputas y mejora los procesos: ayuda a identificar posibles puntos débiles o vulnerabilidades. 

También ofrece la oportunidad de aclarar situaciones, subsanar inconsistencias y proponer recomendaciones ajustadas a la realidad operativa de la organización. 

  • Da contexto y justifica las decisiones: las auditorías de recuperación requieren analizar decisiones tomadas en tiempo real.

Debatir estas situaciones con el cliente, cuando ese tiempo ya es pasado, ayuda a comprender mejor los contextos y a justificar hallazgos ante terceros. 

 

Pero una auditoría de recuperación no puede detenerse en la validación interna, ya que, como hemos dicho, el objetivo final debe ser recuperar los importes que se hayan detectado como perdidos y clasificados como recuperables. 

Es básico, por tanto, que los auditores que hayan llevado a cabo la revisión acompañen al cliente en el proceso de recuperación.

Esto se debe a que una auditoría de recuperación NO ES una reclamación de deuda, si no que pretende detectar e implementar mejoras de procedimiento. 

Los dosieres de auditoría se trasladan a los terceros implicados para: 

  • Conocer la información que les concierne y comprobar su exactitud. 
  • Permitir presentar alegaciones o aclaraciones antes del cierre. 
  • Asegurar la imparcialidad y la calidad de la auditoría. 

Además, cuando se trata de auditoría de recuperación: 

  • Verifica la exactitud y legalidad: permite que los terceros confirmen la precisión de la información sobre su desempeño y cumplimiento. 
  • Ofrece derecho de réplica y prevención de disputas: los terceros deben tener la oportunidad de revisar y, si corresponde, aportar aclaraciones o alegaciones sobre los hallazgos que les conciernen.

Esto ayuda a prevenir reclamaciones o disputas. 

  • Garantiza la transparencia y mejora continua: al trasladar los informes, se favorece un proceso transparente y se proporciona a los terceros implicados la ocasión de detectar posibles errores o malentendidos, y de implementar mejoras en procedimientos y controles internos. 
  • Asegura el cumplimiento normativo y protección legal: este intercambio cumple con obligaciones regulatorias y ayuda a proteger a todas las partes ante posibles responsabilidades legales o sanciones por actuaciones indebidas, pues la auditoría documenta exhaustivamente el proceso y permite que todos los involucrados estén alineados. 

El objetivo final de un proceso de validación será aumentar la eficiencia de la recuperación, procurando siempre que todas las partes implicadas estén informadas y de acuerdo con el resultado de la auditoría, permitiendo siempre conservar la buena relación entre ellas. 

De principio a fin la auditoría debe estar documentada y los informes de auditoría se merecen un artículo en exclusiva.  

Son claves para el aprovechamiento de las sinergias que permitan un aumento de eficiencia y una reducción paulatina de los hallazgos, que deben tender a ser residuales.  

La auditoría de recuperación debe convertirse en una auditoría de aseguramiento de procesos. 

 

David Hernández Romeo

Socio de ACFYD ANALISIS, S.L.

AHDA Analytics Insight